Viendo el video que grábamos el otro día con un equipo automático digital, pudimos observar la curiosidad que despertaba en un zorro el aparato en cuestión.
Pero para curioso, el zorro que me acompañó una noche del pasado mes de octubre durante un muestreo de micromamíferos en el Parque Natural de Aratz-Aizkorri. Llegó un momento en el que al animal sólo le faltó subirse a mi espalda. Al principio fui yo quien se acercó a él, al ver unos ojos brillando en la oscuridad, una vez que pude ver que se trataba de un zorro intenté acercarme más para sacarle alguna foto. En un primer momento se alejaba y se escondía a los lados del camino, para volver a aparecer, pero después de un rato y para desesperación mía comenzó a seguirme y acercarse a mí tanto que no podía concentrarme en realizar mi trabajo.

Nunca había hablado con un zorro, resultó interesante, su comportamiento tampoco era el habitual en un cánido salvaje, en un bosque alejado varios kilómetros de zonas habitadas. En fín, curiosa noche con un zorro entre robles centenarios, ratones, topillos, musarañas y musgaños.